DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Resultados de la obediencia radical

Día 98

“Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños... Y Dios hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó y se fortaleció en gran manera. Y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus familias” (Éxodo 1:17, 20-21).
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Lecturas adicionales:

    1 Samuel 15:22; Romanos 5:19; 2 Corintios 7:15; 10:5; Hebreos 5:8.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Los creyentes deben ser temerosos de Dios y vivir en la presencia de Dios: “Pero las parteras temieron a Dios” (v. 17a).
 
Al ser radicalmente obediente a las órdenes de Dios (“y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que preservaron la vida a los niños”, v. 17b), seremos grandemente bendecidos:

  1. El bien estará cerca de nosotros: “Y Dios hizo bien a las parteras...” (v. 20). “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida” (Salmo 23:6).
  2. Habrá crecimiento numérico y también crecimiento espiritual en nuestras congregaciones: “... y el pueblo se multiplicó y se fortaleció en gran manera” (v. 20).
  3. Nuestras familias serán bendecidas según las promesas de Dios: “Y por haber las parteras temido a Dios, él prosperó sus familias” (v. 21).
  4. Dios cumple sus promesas: “Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis 12:2-3).
  5. El pueblo de Dios será establecido sobre un fundamento inamovible, el amor de Dios: “Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:17-19).
Mi oración hoy es que Dios fortalezca a su pueblo, multiplicándolo en gran manera, numérica y espiritualmente.