DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Arrepentimiento de los cristianos

Día 85

“... Dios ha hallado la maldad de tus siervos” (Génesis 44:16).
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Lecturas adicionales:

    Efesios 5:2; Hebreos 9:14; 1 Juan 4:10; 2 Crónicas 7:14; Mateo 11:20; Romanos 2:4-5; Apocalipsis 2:5; Ezequiel 33:11, 12, 16
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Aunque la frase de Génesis 44:16 se refiere a la trampa que hizo José con sus hermanos, al esconder una copa en el equipaje de Benjamín, podemos utilizarla como recordatorio de que en realidad existe muchas veces pecado en la iglesia.

Los pasos de Judá al tratar con José nos orientan en algunos principios a seguir al acercarnos a Dios para obtener su favor:
1. Conciencia de pecado: “Dios ha hallado la maldad de tus siervos” (Génesis 44:16). “Y cuando él venga, convencerá
al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8).
2. Admitir nuestro pecado: “Entonces dijo Judá: ¿Qué diremos a mi señor? ¿Qué hablaremos, o con qué nos justificaremos?”
(Génesis 44:15). Ante el pecado no podemos justificarnos por nosotros mismos.
3. Arrepentirnos y pedir perdón: “Entonces Judá se acercó a él, y dijo: Ay, señor mío, te ruego que permitas que hable tu siervo una palabra en oídos de mi señor, y no se encienda tu enojo contra tu siervo, pues tú eres como Faraón” (Génesis 44:18).
4. Encontrar el sustituto que pague por nuestro pecado: “Te ruego, por tanto, que quede ahora tu siervo en lugar del joven por siervo de mi señor, y que el joven vaya con sus hermanos” (Génesis 44:33).

El acto de Judá de ofrecerse para tomar el castigo por Benjamín es un ejemplo de lo que el Señor Jesucristo hizo por nosotros. “[Cristo] el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1 Juan 2:2).

Oremos hoy por convicción de pecado entre nuestro pueblo. Oremos por arrepentimiento y confesión. Oremos también por un avivamiento de santidad en nuestro medio.