DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Confianza total

Día 84

“Y el Dios Omnipotente os dé misericordia delante de aquel varón, y os suelte al otro vuestro hermano, y a este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, séalo” (Génesis 43:14). [Leer también]: (Génesis 43:29-31).
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Lecturas adicionales:

    Nehemías 1:5; Lucas 1:78; Salmos 63:3; 1 Samuel 1:17-18; Mateo 20:29-34
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Hoy repetimos para nosotros la oración de Israel (Jacob): “Y el Dios Omnipotente os dé misericordia”. Que Dios en cualquier situación, por más difícil que sea, tenga misericordia tanto de nosotros como de aquellos que generan dichas situaciones para nosotros.

Consideremos la oración de Israel (Jacob) y la respuesta de Dios:
1. Israel apela al “Dios Omnipotente” (El- Shaddai): Dios es que tiene todo el poder, para quien no hay nada imposible.
2. Israel pide que José tenga misericordia: La palabra significa “entrañas conmovidas”. La Biblia dice que Él es: El “Dios que perdona, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia” (Nehemías 9:17).
El contraste es increíble, un Dios “fuerte, grande y temible”, pero que a la vez perdona. El salmista repetidas veces dice que “... en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre” (Salmos 52:8). La máxima expresión de la misericordia de Dios es el Señor Jesucristo.

A Dios se le conmueven las “entrañas” con el dolor y con la rebeldía de sus hijos. Dios es “Padre de misericordias y Dios de toda consolación” (2 Corintios 1:3).

3. Dios responde la oración de Jacob, dándole a José  misericordia por sus hermanos: Él le dijo a Benjamín: “... Dios tenga misericordia de ti, hijo mío” (Génesis 43:29). ¡Y tuvo misericordia!: “... se conmovieron sus entrañas a causa de su hermano, y buscó dónde llorar; y entró en su cámara, y lloró allí” (Génesis 43:30).

Oremos con el salmista: “Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos” (Salmos 57:1).

¡Podemos tener confianza total en Dios!