DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


El copero olvidadizo

Día 76

“Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó”. “Estaba allí con nosotros un joven hebreo, siervo del capitán de la guardia; y se lo contamos, y él nos interpretó nuestros sueños, y declaró a cada uno conforme a su sueño” (Génesis 40:23, 41:12).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    Deuteronomio 8:2-3; 1 Corintios 3:13-15; 1 Pedro 1:7; 1 Pedro 1:17-18
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

Muchas veces pensamos que no nos tienen en cuenta porque pasamos desapercibidos. Este es un tiempo importante en nuestra vida, pues Dios nos está formando. Él nos tiene en el desierto para que allí nuestras vidas se templen como el metal en medio del “fuego” de la vida: “Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó” (40:23). “Porque Él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los refinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia” (Malaquías 3:2).

El copero, luego de dos años, se acordó de José al ver la necesidad del Faraón. Dios nos usará cuando Él nos necesite.
Acordémonos de cómo Dios nos ayudó, y veamos que es posible que en momentos así, Dios quiera ayudar a otros a través de nuestra historia: “Entonces el jefe de los coperos habló a Faraón, diciendo: Me acuerdo hoy de mis faltas” (Génesis 41:9).

Cómo aplicamos esto hoy día? Recordemos que la meta es: “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;” (Efesios 4:12-13).

Hoy para que cuando estemos pasando por pruebas muy fuertes en las que parezca que Dios nos ha abandonado, podamos seguir confiando en Él y en la obra que está completando en nosotros. También para que desfallezcamos y seamos fortalecidos en nuestra fe.