DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


¡Huye! (parte 2)

Día 74

“Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo. Y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene. No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Génesis 39:7-9).
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Lecturas adicionales:

    Romanos 6:4; Romanos 5:21; Colosenses 3:3; Santiago 1:12-16; 2 Corintios 6:1
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Dietrich Bonhoeffer en su librito “La Tentación”, dice que Cristo venciendo a “La Tentación” (con mayúscula y artículo determinado), venció TODAS las tentaciones, incluyendo las nuestras. “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4:15).

Jesús vino a mostrarnos el camino, el ejemplo a seguir, y Él es el camino. Jesús fue fiel al Padre en todo y se sometió al Padre en todo, en Filipenses 2:8 leemos: “y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Pasaba noches enteras en comunión con el Padre. Jesús entregó su vida para que a través de su muerte nosotros gocemos de vida nueva, vida eterna y vida abundante 2 Corintios 5:21. Nosotros también necesitamos pasar tiempo en oración, en ayuno y meditación de la Palabra para fortalecer nuestro espíritu y no caer en tentación. “Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros” Santiago 4:8.

Sólo Cristo quién reside en nosotros puede vencer las tentaciones. Cuando yo trato, fracaso. Él en mí puede lo que yo por mí mismo no puedo. “Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba” (vv. 21, 23).

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).
Oremos: “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” 2 Corintios 7:1.