DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


El León de la tribu de Judá

Día 71

“Y fue dado aviso a Tamar, diciendo: He aquí tu suegro [Judá] sube a Timnat a trasquilar sus ovejas. Entonces se quitó ella los vestidos de su viudez, y se cubrió con un velo, y se arrebozó, y se puso a la entrada de Enaim junto al camino de Timnat; porque veía que había crecido Sela, y ella no era dada a él por mujer. Y la vio Judá, y la tuvo por ramera, porque ella había cubierto su rostro... y se llegó a ella, y ella concibió de él... Y llamó su nombre Fares” (Génesis 38:13-15, 18, 29).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    Lucas 3:23, 33, 38; 2 Corintios 3:15-17; Juan 20:22; Hechos 4:31; 1 Corintios 6:17
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

Los ancestros del Señor Jesucristo no contaban con muy buena reputación. Él era descendiente de la tribu de Judá. Judá fue quien cometió incesto con su nuera. Tanto Mateo como Lucas así lo expresan: “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de... Judá... Judá engendró de Tamar a Fares... y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo” (Mateo 1:1-3, 16).

La clave para la transformación de la línea genealógica fue la intersección de lo divino con lo humano (el Espíritu Santo en la vida de María): “Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:34-35).
Cuando creemos en el “Hijo de Dios,” como lo expresa Juan 1:12, entonces también llegamos a ser hijos de Dios: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

Hago mía la oración de Pablo por mis hijos, familia, amigos, compañeros de trabajo y demás conocidos: “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gálatas 4:19).

Ahora yo soy más que vencedor, soy miembro de la tribu de Judá: “... He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos” (Apocalipsis 5:5).

También oro hoy para que le demos gracias a Dios porque Él cambió nuestro árbol genealógico y nos ha dado una nueva descendencia: ahora somos hijos de Dios.