DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


A solas con Dios

Día 65

“Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.” (Génesis 32:24-30).
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Lecturas adicionales:

    Lucas 11:8-10; Juan 7:38-39; Lucas 6:12; Mateo 14:23; Salmo 16:1-2; Salmo 28:1-2
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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En este pasaje encontramos algunos principios sobre la oración que produce cambios:
1. Es a solas con Dios: “Así se quedó Jacob solo...” “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:6).
2. Es un asunto de persistencia tenaz: “Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices”.
3. Primero nos cambia a nosotros antes que a nuestras circunstancias: “Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel”. Jacob dejó de ser Jacob (un usurpador, engañador) y Dios lo hizo “Israel”, un príncipe con Dios, aquel
que lucha con Dios hasta que Él lo bendice.
4. Es aquella oración que se confronta cara a cara con Dios: “Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara”. Peniel significa: “He visto a Dios y sus caras sin ningún intermediario”. El encuentro con Dios nos cambia el carácter, nuestros hábitos, nuestros anhelos y quita nuestros temores. “Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá... Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más
vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:10, 13).

Mi oración hoy es que luchemos con Dios para derrotar nuestros miedos y encontrar nuestra verdadera identidad. Pidamos con insistencia recibir nuestro Pentecostés.