DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Mi testimonio

Día 62

“Y Labán le respondió: Halle yo ahora gracia en tus ojos, y quédate; he experimentado que Jehová me ha bendecido por tu causa” (Génesis 30:27).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    Mateo 10:18; Mateo 24:14; Marcos 6:11-13; Juan 1:15; Hechos 4:33; Hechos 10:43
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

La clave de este pasaje está en la expresión “he experimentado”. Viene del hebreo que significa “ver con atención”. Pudiera traducirse así: “he considerado con mucha atención toda tu conducta”. Nuestro testimonio no es nuestro, sino de Dios en nosotros. En el Pentateuco aparece la expresión “arca del testimonio”, “tabernáculo de testimonio”. El arca era el lugar donde se posaba Dios, y daba testimonio de él:

“Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel” (Éxodo 25:22).

Cuando Dios nos llena con su Espíritu Santo nos convertimos en su arca, llegamos a ser el arca de testimonio: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

La clave es que nuestras vidas sean transparentes para que la presencia de Dios resplandezca en nosotros. “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros” (2 Corintios 4:7). Nuestro testimonio se convierte en el poder visible de Dios: “... recibiréis poder... me seréis testigos”, “para que la excelencia del poder sea de Dios” (Hechos 1:8, 2 Corintios 4:7).

Mi oración es que glorifiquemos a Dios con nuestro testimonio para que los ojos de muchos sean abiertos y deseen conocer a Jesús, quién actúa en nosotros. Para que lleguen al verdadero arrepentimiento y conversión.