DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


¡Abramos las manos!

Día 6

“Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread...” Génesis 1:28
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Lecturas adicionales:

    Efesios 4:15, 16; Jeremías 29:11-14; Oseas 11:2-4; Isaías 41:10; Romanos 8:18; Salmos 115:14
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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En el idioma original, bendecir viene de una raíz que significa arrodillarse y hablar bien de alguien. Bendecir a Dios entonces es nuestro acto de adoración a Él. Que Dios nos bendiga es recibir su palabra. Bendecir o hablar bien de alguien siempre es un acto de adoración. Otra definición es: “Marcados bajo su protección especial para recibir poder para bendecir: fructificar, multiplicar, llenar, conquistar o sojuzgar, y señorear”.
Qué alegría y consuelo saber que el Todopoderoso, el Creador de todo lo que existe, tiene un propósito, un plan para cada ser humano y que sus planes de amor son para bendición, para guiarnos y para que podamos caer de rodillas delante de Él ante la majestad de su bondad, justicia y santidad.
Recibir bendición significa también que debemos dar bendición. La bendición conlleva protección para bendecir.
Lo primero que Dios hace, luego de crearnos a su imagen, es “bendecirnos para bendecir a otros”. La clave para recibir “bendición para bendecir a otros” es la obediencia.
El ejemplo clásico del sendero de “bendición para bendecir” es la vida de Abraham: “... y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición... y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Y se fue Abram, como Jehová le dijo...” (Génesis 12:2-4).
La manera en que podemos responderle a Dios es adorándolo a Él y cuidando lo que Él nos ha entregado en nuestras manos.
Hermano, ¡que Dios lo bendiga hoy! Pero, por favor, ¡bendiga a los demás!
Mi oración hoy es que recibamos la bendición de
Dios. Dios quiere bendecirnos hoy.