DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


¿Quién pone las condiciones?

Día 59

“E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti” (Génesis 28:20-22).
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Lecturas adicionales:

    Rut 1:16; Daniel 3:17-18; Habacuc 3:17-19
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Dios no tiene nietos: Existía una diferencia entre Jacob, Abraham e Isaac. En la Biblia siempre se mencionaba al “Dios de Abraham” o al “Dios de Isaac”: (“Yo soy el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac”, Génesis 28:13). Dios quiere ser mi Dios: Jacob aún no reconocía a Dios como su Dios: “Si el Dios de mi padre, Dios de Abraham y temor de Isaac, no estuviera
conmigo...” (Génesis 31:42).

No debemos ponerle condiciones a Dios: Jacob quiere que el Dios de sus padres sea su Dios, pero le pone condiciones: “Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios” (Génesis 28:20-21).

Las condiciones para que Dios sea nuestro Dios las da un hombre que nos daría vida eterna: “Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo” (Lucas 10:27). Una vida de amor a Dios y al prójimo.

En Job 1:21 tenemos un lindo ejemplo de amor incondicional hacia Dios: “y [Job] dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.”

En José, el hijo de Jacob, en Isaías y en muchos otros hombres de Dios encontramos testimonios poderosos de amor incondicional y fidelidad a Dios a pesar de sus circunstancias difíciles.

Mi oración hoy es que no pongamos condiciones para que Él sea nuestro Dios y que lo amemos con todas las fuerzas de nuestro corazón, venga lo que nos venga.