DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Insistente en cumplir promesas

Día 58

“Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte, y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. He aquí, yo soy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta tanto que haya hecho lo que te he dicho” (Génesis 28:14-15).
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Lecturas adicionales:

    2 Corintios 1:20; Salmo 37:4; Salmo 34:4; 1 Juan 1:9; Salmo 89:34; Josué 23:14; Ezequiel 36:26; 1 Juan 2:25
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Al leer este pasaje podríamos decir, respetuosamente, que Dios tiene “una insistencia” santa en cumplir sus promesas, pues Él quiere que recibamos todo lo que preparó para nuestra vida.

1. Dios insiste en que cumplirá las promesas que le hizo a Abraham y a Isaac: “Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte, y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu
simiente”.

2. Garantiza su presencia y su protección para que no fracasemos y recibamos sus promesas: “He aquí, yo soy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres”.

3. Quiere que estemos cerca de Él. Depende de nosotros quedarnos cerca para recibir sus promesas: “porque no te dejaré hasta tanto que haya hecho lo que te he dicho”.

“... y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (Mateo 28:20).

Mi oración: Padre nuestro que estás en los cielos, si todos pudiéramos ver y entender lo bueno, grande y misericordioso que eres. Eres un Dios santo en quien no hay absolutamente nada de maldad.  Eres un Dios de amor y tus intenciones para con tus hijos siempre han sido de misericordia. Gracias Dios por amarnos aún más allá de lo que podamos siquiera comenzar a imaginar o entender. Gracias por tus promesas, gracias por tus bendiciones, gracias por tu poder, gracias por ser nuestro Buen Pastor, gracias por la salvación que nos das. Gracias Jesús por ofrecerte como sacrificio para que con tu muerte tengamos vida abundante y vida nueva. Recibimos hoy tus promesas.

¡Te alabo y te bendigo! ¡Gracias Señor!