DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Bendiciones generacionales

Día 53

“Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente, por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” (Génesis 26:4-5).
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Lecturas adicionales:

    Deuteronomio 4:6; Deuteronomio 7:12-15; Proverbios 3:1-4
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Dios le habla a Isaac, y le hace exactamente las mismas promesas que le hizo a Abraham. En este pasaje encontramos ciertas palabras claves que resaltan la vida de Abraham:
1. “Por cuanto”: “Isaac, puesto que tu papá... entonces...”
2. “Oyó... mi voz”: “Isaac, puesto que tu papá estuvo atento a lo que yo le decía...”
3. “Guardó mi precepto”: “Isaac, tú papá no sólo oyó lo que yo decía, sino que obedeció lo que le decía, entonces...”
4. “Multiplicaré tú descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas... y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente”.

Debemos aclarar que nuestra atención y obediencia a Dios harán una profunda huella en nuestros hijos. Aún así, con tan gran influencia, todo depende de que ellos decidan por ellos mismos oír y obedecer a Dios. Pero, en caso contrario, ¿qué de los hijos que recibieron un mal ejemplo? Toda persona puede decidir pasar a la próxima generación las grandes bendiciones de Dios. ¿De qué manera? Comenzando a oír la palabra de Dios, y obedeciéndola. Haciendo esto cambiará el curso de su vida, y dejará huellas indelebles que influenciarán la vida de sus hijos, nietos, bisnietos y muchas generaciones más.

Hemos recibido una herencia de Dios. Somos sus hijos. Pasemos esta herencia, y confiemos en que nuestros hijos se relacionen directamente con Dios, según cómo hayamos actuado nosotros frente a ellos.
¡Pase la bendición a la siguiente generación!

Mi oración hoy es que nuestra obediencia a Dios, sea un ejemplo para nuestros hijos y que ellos al imitarnos, reciban la bendición de Dios.