DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Seguridad del amo, fidelidad del siervo

Día 49

“Y dijo [el siervo]: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham... El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová, y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó de mi amo su misericordia y su verdad, guiándome Jehová en el camino a casa de los hermanos de mi amo” (Génesis 24:7, 12, 26-27).
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Lecturas adicionales:

    Números 12:7; Deuteronomio 7:9; 1 Samuel 2:35; Deuteronomio 3:20; 1 Samuel 3:20; Mateo 24:45
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Un liderazgo basado en las promesas de Dios:
1. Tiene la convicción de que las promesas vienen de Dios: “Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró...” (v. 7).
2. Sabe que cuenta con siervos fieles con quienes puede hacer planes para que las promesas de Dios se cumplan para la edificación de su reino: “y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito...” (v. 3).
3. Los puede entrenar adecuadamente porque cuenta con condiciones claras para cumplir la tarea: “Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este negocio” (v. 9).
4. Tienen la seguridad de que el discípulo-siervo es un seguidor fiel a Dios y a su discipulador: “Y dijo: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham” (v. 12).
5. Le da libertad al siervo para hacer la tarea que se le encomienda: “Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor...” (v. 10).
6. El discípulo-siervo debe ser consciente de que el éxito de su misión depende principalmente de la fidelidad de Dios para con él y para su discipulador: “El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová, y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó de mi amo su misericordia y su verdad, guiándome Jehová en el camino a casa de los hermanos de mi amo” (vv. 26-27).

Hoy oro para que actuemos basados en las promesas de Dios, para ser líderes eficaces, y que tengamos discípulos-siervos que estén dispuestos a servir a la par nuestra para extender el reino de Dios.