DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Extranjero Ilegal

Día 47

“Extranjero y forastero soy entre vosotros” (Génesis 23:4a).
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Lecturas adicionales:

    Deuteronomio 10:19; Juan 17:15, 16; Lucas 23:42-43; Apocalipsis 21:1-7; Filipenses 3:20
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Abraham es un fiel ejemplo de alguien que puso su fe en lo eterno, en lo permanente. Su testimonio nos habla con claridad de que la vida de fe es la clave para caminar triunfantes en esta morada terrenal, no permanente, para llegar a la ciudad celestial.

“Sin fe es imposible agradar a Dios…” que “es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6).

En el Nuevo Testamento queda en claro el concepto de nuestra ciudadanía.
• En el pasado vivíamos como ciudadanos del reino de las tinieblas, sin esperanza. “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo” (Efesios 2:12).
• Tenemos la seguridad y la conciencia de cuál es nuestra verdadera ciudadanía. “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo” (Filipenses 3:20).
• Sabemos con certeza dónde viviremos. “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos” (2 Corintios 5:1).

La clave está en dónde fijamos nuestra mirada: “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Colosenses 3:2).

Mi oración es que fijemos hoy nuestros ojos en la promesa de una patria celestial, y que tengamos presente que somos extranjeros con la esperanza de una residencia permanente.