DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


¿Acidez, amargura... o dulzura y placer?

Día 44

“Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí” (Génesis 22:1).
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Lecturas adicionales:

    1 Tesalonicenses 2:4; Romanos 5:3-5; Job 1:21; Romanos 8:32-39
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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La Biblia, la historia y nuestra propia realidad nos aseguran que las pruebas existen y nos llegan sin que las llamemos. La pregunta es: ¿cómo enfrentarlas? Veamos algunos principios acerca de las pruebas. La Biblia dice que atravesaremos pruebas. “Jehová prueba al justo...” (Salmos 11:5). “El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; pero Jehová prueba los corazones” (Proverbios 17:3).

“Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados” (Hebreos 11:37).

El salmista decidió no utilizar las pruebas como excusas para pecar o apartarse del camino de Dios o para agredir a los demás. “Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste; he resuelto que mi boca no haga trasgresión” (Salmos 17:3).

La prueba produce fruto espiritual, por lo tanto la respuesta debe ser una vida de acción de gracias durante la prueba.
“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Santiago 1:2-4).

 “Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” (1 Pedro 1:7).

Mi oración hoy es que cuando Dios nos pruebe, pueda encontrar en nuestras vidas un sabor agradable para su honra y gloria y no acidez y amargura.