DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


“Por favor silencio, ¡escuchemos!”

Día 43

“Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia” (Génesis 21:12).
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Lecturas adicionales:

    Santiago 1:22; Proverbios 1:8; Isaías 55:3; Isaías 65:24; Ezequiel 3:27; Santiago 1:19
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Sara le habló a Abraham acerca de Ismael. Sin embargo, él no atendió a lo que ella le decía, por lo que Dios tuvo que intervenir y decirle a Abraham: “oye su voz”. La Biblia nos exhorta a que escuchemos la voz de Dios. Veamos algunos pasajes que “hablan” por ellos mismos. Para oír, primero hay que callar.

“El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo; mas el hombre prudente calla” (Proverbios 11:12).
“Temblad, y no pequéis; meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad” (Salmos 4:4). “Guarda silencio ante Jehová, y espera en él...” (Salmos 37:7). “Al que responde palabra antes de oír, le es fatuidad y oprobio” (Proverbios 18:13).

La orden es escuchar, oír. “Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien” (Jeremías 7:23).
“Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma” (Salmos 143:8).

“Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd” (Mateo 17:5). Escuchamos muchas voces y muchas opiniones diferentes, pero la voz más importante es la de Dios. Nunca vamos a estar equivocados al escucharlo a Él y en obedecerle.

Conclusión: Jesús dijo: “Si alguno tiene oídos para oír, oiga” (Marcos 7:16).

Hoy oro para que sigamos aprendiendo a escuchar a los demás. Este ejercicio nos ayudará también a aprender a escuchar a Dios.