DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


“¡Qué alivio, encontré la salida!”

Día 41

“... Y Abimelec rey de Gerar envió y tomó a Sara. Pero Dios vino a Abimelec en sueños de noche, y le dijo: He aquí, muerto eres, a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido. Mas Abimelec no se había llegado a ella, y dijo: Señor, ¿matarás también al inocente?...” (Leer: Génesis 20:2-7, 14).  
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    1 Corintios 10:13; Salmo 31:1-5; Salmo 31:19-20; Génesis 18:22-33; Salmos 94:18-19
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

Una de las principales características de Dios es su fidelidad. Él es fiel con los suyos y los protege:
1. Nos advierte de los peligros: “Pero Dios vino a Abimelec en sueños de noche, y le dijo: He aquí, muerto eres, a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido”.
2. Nos permite que dialoguemos con Él, y escucha nuestros argumentos: “dijo: Señor, ¿matarás también al inocente? ¿No me dijo él: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi hermano?”
3. Sabe si somos sinceros. Conoce nuestro corazón: “Con sencillez de mi corazón y con limpieza de mis manos he hecho esto. Y le dijo Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto”.
4. Nos da una salida sabia: “Y le dijo Dios en sueños: Yo también sé que con integridad de tu corazón has hecho esto; y yo también te detuve de pecar contra mí, y así no te permití que la tocases”.
5. Nos pone ante situaciones que prueban nuestra obediencia: “Ahora, pues, devuelve la mujer a su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si no la devolvieres, sabe que de cierto morirás tú, y todos los tuyos”.
6. La clave es nuestra obediencia: “Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvió a Sara su mujer”. De alguna forma inexplicable, nuestra fidelidad trae otras bendiciones que no esperábamos:

“Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y tuvieron hijos” (Génesis 20:17).
Mi oración hoy es que el Señor nos guarde de cometer errores que pudieran causar daños irreparables a los demás y a nosotros mismos.