DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


La circuncisión del corazón

Día 34

“Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por sus generaciones. Éste es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros. Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros” (Génesis 17:9-11).  
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Lecturas adicionales:

    Efesios 3:14-20 Ezequiel 36:26; Mateo 3:11; Lucas 1:15; 2 Corintios 13:14
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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La circuncisión del corazón, la pureza de corazón y el bautismo del Espíritu Santo significan lo mismo. Es lo que llamamos entera santificación. Veamos lo que dice la Biblia y creámoslo. La circuncisión de corazón es:
1. La señal del cumplimiento del pacto de Dios con Abraham. Dios le prometió que de él saldría un pueblo numeroso como las estrellas de los cielos y como la arena del mar. Dios quiere que llevemos su evangelio a todo el mundo. Y sólo un corazón lleno de poder puede ser su aliado en el pacto que Él hizo a Abraham (véase Génesis 17:2-11).
2. Una promesa de Dios a su pueblo llenará nuestro corazón de amor por Dios y pasión por una generación perdida. “Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que tú vivas” (Deuteronomio 30:6. Ver también Ezequiel 36:26).
3. El profeta Jeremías (4:4) clamaba para que el pueblo de Dios cambiara de actitud a fin de alcanzar su verdadero destino (Ver Ezequiel 36:26).
5. Es la que puede instalar los verdaderos valores del reino de Dios en nuestra vida: “…dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo” (Jeremías 31:33).
7. En Cristo “…también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo (Colosenses 2:11). Oremos con el salmista: “Crea en mí, oh Dios,  un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” (Salmo 51:10).