DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Practicando la Presencia de Dios

Día 33

“Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí, y sé perfecto” (Génesis 17:1).
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Lecturas adicionales:

    Salmo 139
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Cuando caminamos continuamente en la presencia de Dios es una de las maneras de demostrarle que lo amamos y de que lo estamos tomando en cuenta en todo momento.

Dios nos ayuda también de otra manera para poder cumplir esta orden. Dice: “anda delante de mí”: Adam Clarke explica la orden de Dios así: “ponte como objetivo caminar delante de mí, ten el propósito firme de hacerlo, usa todo lo que eres y está determinado a obedecerme, coloca en todo momento tu mirada en mí, y, por lo tanto, considera que siempre Dios te ve. ¿Quién se puede imaginar una orden más fuerte para incitar la conciencia de perseverar en obediencia?” Este paso nos corresponde a nosotros. Puede denominarse la “práctica de la presencia de Dios”.

Es como tener una cámara de video apuntándonos. El ojo que está en el visor es el de Dios. Si damos vuelta a la pantalla veremos la manera en la que Dios nos ve. La práctica de vivir de esta manera hará que nuestras intenciones sean perfectas, y tendremos pureza de corazón. Realmente, Dios hace esto cuando nos llena con el Espíritu Santo y purifica nuestras intenciones y corazón. Pedro lo describe así: “Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones” (Hechos 15:8-9).

“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén” (Efesios 3:20-21).

Mi oración hoy es que estemos en contacto con el Espíritu Santo en todo momento.