DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


¡Vestidos de lujo para la ocasión!(Tercera parte de tres)

Día 233

“Del azul, púrpura y carmesí hicieron las vestiduras del ministerio para ministrar en el santuario, y asimismo hicieron las vestiduras sagradas para Aarón, como Jehová lo había mandado a Moisés... Hicieron asimismo la lámina de la diadema santa de oro puro, y escribieron en ella como grabado de sello: SANTIDAD A JEHOVÁ” (Éxodo 39:1, 30).
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Lecturas adicionales:

    Juan 15:13; 17:26; Romanos 5:5,7-8; Gálatas
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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En esta tercera parte, seguimos añadiendo a nuestra vestidura:
“... afecto fraternal” (2 Pedro 1:7): Esto significa estimar aquello que es nuestro, estimar y apreciar a nuestros hermanos; “y al afecto fraternal, amor” (v. 7b): El amor es el “ágape”, el “amor de Dios”: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Esto significa dar sin esperar nada a cambio. Dar, si fuera necesario, nuestra vida. Significa una entrega total a Dios y a nuestros semejantes. Significa “vestirnos de Jesús” y amar así como Jesús nos enseñó: “... Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44).

Los efectos de vestirnos de lujo según las prendas que Dios nos pide que añadamos a nuestra vida son: “Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo... porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás” (2 Pedro 1:8, 10).

Cuando otros vean nuestras “vestiduras”, de lo primero que se darán cuenta será la “diadema” en nuestra frente que dice: “... la lámina de la diadema santa de oro puro, y escribieron en ella como grabado de sello: SANTIDAD A JEHOVÁ” (Éxodo 39:30).

Hoy oro para que nos vistamos adecuadamente, “como Dios manda” para nuestro servicio como sacerdotes suyos. Él nos ha salvado y purificado por completo, ahora nos toca a nosotros vestirnos para el sacerdocio. ¡Esa es nuestra parte!