DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


¡Vestidos de lujo para la ocasión! (Segunda parte de tres)

Día 232

“Del azul, púrpura y carmesí hicieron las vestiduras del ministerio para ministrar en el santuario, y asimismo hicieron las vestiduras sagradas para Aarón, como Jehová lo había mandado a Moisés... Hicieron asimismo la lámina de la diadema santa de oro puro, y escribieron en ella como grabado de sello: SANTIDAD A JEHOVÁ” (Éxodo 39:1, 30).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    1 Crónicas 16:8; Salmo 9:16; Proverbio 25:15;  Jeremías 9:23-24;  Lucas 21:19; Gálatas 5:22; 2 Timoteo 1:7.  
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

Seguimos añadiendo a nuestra vestidura: “Conocimiento”: acción y efecto de conocer: Vistámonos de la palabra de Dios, conozcámosla a fondo para ayudar a otros a conocer a Dios.

“... añadid... al conocimiento, dominio propio” (2 Pedro 1:5-6): Aquí debemos vestirnos de disciplina. Practicar el autocontrol de nuestros hábitos en todos los ámbitos de la vida. Autocontrol de nuestras palabras, de nuestras costumbres aprendidas a través de los años, de nuestros pensamientos y de nuestro tiempo.

“... añadid... al dominio propio, paciencia” (vv. 5-6): Paciencia es la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse; capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas; facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho. Esto es algo que nosotros debemos añadir cada minuto de nuestro día.

“... añadid... a la paciencia, piedad” (vv. 5-6): Piedad es una devoción y fervor intenso a todo lo santo. Sigamos cambiando hábitos del pasado por nuevos hábitos santos: La lectura de la Palabra, la buena conversación, las palabras que elogian y edifican a otros, el servicio a la comunidad, la pasión por los perdidos, el compañerismo con otros cristianos, la participación en los cultos y servicios de nuestra iglesia. ¡Vistámonos de piedad! Seamos devotos a todo aquello que es santo: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).

Hoy oro para que podamos tener en cuenta diariamente estas prácticas durante nuestro servicio a Dios y a su iglesia.