DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


¡Vestidos de lujo para la ocasión! (Primera parte de tres)

Día 231

“Del azul, púrpura y carmesí hicieron las vestiduras del ministerio para ministrar en el santuario, y asimismo hicieron las vestiduras sagradas para Aarón, como Jehová lo había mandado a Moisés... Hicieron asimismo la lámina de la diadema santa de oro puro, y escribieron en ella como grabado de sello: SANTIDAD A JEHOVÁ” (Éxodo 39:1, 30).
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Lecturas adicionales:

    Romanos 13:14; Efesios 4:24; 6:11; Colosenses 3:12,14.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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En el Nuevo Testamento se nos dice que TODOS los cristianos somos ministros de Dios, somos sus sacerdotes.

Todos sabemos cuál es nuestra tarea: “... para que anunciéis las virtudes de aquel [Jesús] que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9).

Dios nos ha capacitado en nuestro interior para servirle, nos ha dado su Espíritu Santo, nos ha dado la motivación interna para servirle: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

“Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones” (Hechos 15:8-9).

“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder...” (2 Pedro 1:3).

Pedro también nos da el vestido (lo externo que otros deben ver) que debemos usar como sacerdotes del Dios Altísimo. Pedro utiliza la palabra “añadid” como algo que tenemos que hacer nosotros: Los elementos de nuestro vestido como sacerdotes son: “añadid a vuestra fe virtud” (2 Pedro 1:5b):
Virtud es una cualidad personal que se considera buena y correcta, es integridad de ánimo, disposición constante. Virtud es obrar con TODO nuestro esfuerzo y capacidad, y estar dispuestos en todo tiempo a hacer lo que Él nos pida. En otras palabras, debemos vestirnos de ¡EXCELENCIA!

Hoy oro para que podamos estar llenos de fe y añadir virtud y excelencia a todo lo que hacemos mientras servimos a nuestro Dios.