DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Pacto

Día 23

“Y edificó Noé un altar a Jehová... y ofreció holocausto en el altar. Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo viviente, como he hecho… He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros... Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra” (Génesis 8:20-21, 9:9, 13).  
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Lecturas adicionales:

    Éxodo 2:24; Éxodo 6:4; Éxodo 19:5; Levítico 24:8; Levítico 26:9; Marcos 14:24
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Dios hizo con Noé el primer pacto (véase Génesis 6:18). El pacto es un acuerdo, por lo general es entre iguales, que quieren intercambiar algo entre ellos. Se inicia por interés personal, porque alguien necesita algo, entonces hace un pacto con otra persona para obtener lo que quiere a cambio de algo que promete darle.

Sin embargo, Dios es quien inició el pacto con nosotros. Él no tiene ningún interés mezquino, no gana nada. Su pacto nace de buscar el bien del otro. Es un pacto en el que nosotros ganamos todo, y Él, a cambio, se da a sí mismo.

El pacto de Dios, o pudiéramos decir el amor de Dios, se debe a su gran compasión al ver la condición tan desesperada del ser humano. Dios dice: “el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud”. Aun así, Él ofrece: No “volveré más a destruir todo viviente... He aquí yo establezco mi pacto con vosotros”. Él da su palabra. Promete hacer algo para solucionar
la situación desesperada de todos nosotros que somos “malos desde nuestra juventud”.

Jesucristo, cumplió la parte de Dios en el pacto: “De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se
derrama” (Lucas 22:20). La única respuesta que nos queda ante tan grande amor, sólo interesado en nuestro bienestar, es hacer lo mismo que Noé: “Y edificó Noé un altar a Jehová... y ofreció holocausto en el altar”.

Oremos para que Dios pueda vernos como un “sacrificio vivo, santo, agradable” y que perciba un perfume grato.