DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Limpios y salvos

Día 229

“También hizo la fuente de bronce y su base de bronce, de los espejos de las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión” (Éxodo 38:8).
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Lecturas adicionales:

    Éxodo 29:4; Mateo 28:19; Hechos 1:8; 1 Corintios 6:11; Efesios 5:26; Hebreos 9:22; 10:22; Apocalipsis 1:5.  
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Los sacerdotes para poder servir en el tabernáculo debían antes lavarse las manos y los pies en la fuente de bronce. Hoy todos los cristianos somos los nuevos sacerdotes llamados a servir: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9).

La tarea es bien clara: anunciar a Jesús, ser testigos de lo que Él ha hecho por nosotros: “... para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9).

¡Nosotros estamos calificados para servirle y dar testimonio de Jesús! ¡Hemos sido lavados! Como iglesia, como la novia del Cordero que somos, Él nos lavó, limpió y purificó para su servicio: “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” (Tito 3:5).

Debemos creer en lo que Él ha hecho. Recibir el testimonio de su Espíritu de que nos ha salvado mediante su sacrificio, y de que somos sus hijos. “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios... Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Romanos 8:16, 14).
No nos quedemos estáticos. Vayamos a servir. ¡Ya estamos listos!

Hoy oro para que estemos conscientes de que Cristo nos ha salvado para que le sirvamos. Debemos estar seguros de nuestra salvación para poder comenzar a servirle por amor.