DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


El sacrificio de Jesús

Día 228

“Igualmente hizo de madera de acacia el altar del holocausto; su longitud de cinco codos, y su anchura de otros cinco codos, cuadrado, y de tres codos de altura” (Éxodo 38:1).
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Lecturas adicionales:

    Génesis 22:9; Juan 1:29; 1 Corintios 1:18, 23; 2 Corintios 5:21; Gálatas 2:20; 5:24; Hebreos 9:14,28.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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El término altar viene del latín altare que tiene dos componentes: (1) alta = alto; (2) ara = chimenea, lugar donde arde el fuego. Es un lugar de sacrificio, un matadero. La cruz fue el altar en donde Dios ofreció a Jesús como holocausto por nuestros pecados.

Jesús fue el sacrificio perfecto: “Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez... Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir” (Juan 12:28, 31-33).
“Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo” (Gálatas 6:14).

Ante tan gran sacrificio por mí, sólo me resta ser agradecido y hacer lo mismo, ir a “la cruz” y entregar todo lo que soy por Dios: “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mateo 16:24).
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:1-2).

Hoy oro para que no nos avergoncemos de la cruz. Oro para que valoremos el sacrificio que Jesús ofreció por cada uno de nosotros, seamos agradecidos y tomemos nuestra cruz.