DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


¡Lleno!

Día 227

“Hizo asimismo el aceite santo de la unción” (Éxodo 37:29a).
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Lecturas adicionales:

    Lucas 4:18; Juan 14:12-17; 1 Juan 2:20; 5:14; 2:27.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Ungir significa cubrir, untar, esparcir con aceite o ungüento algo. Todos los que hemos recibido al “Ungido” a (Cristo) a través del Espíritu Santo tenemos la unción de Dios en nuestra vida: “Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor” (Lucas 2:25-26).

Somos ungidos para cumplir la misión de Dios: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo…” (Hechos 1:8).

Hoy podemos rogarle a Dios por la plenitud con el Espíritu Santo para que la unción de Dios llene todo nuestro ser y podamos dar fruto: “Y yo os digo: Pedid, y se os dará…Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Lucas 11:9-10, 13).
Necesitamos permanecer en Cristo para tener siempre la unción del Espíritu Santo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5).

Hoy oro con el apóstol Pablo para que seamos “... arraigados y cimentados en amor... plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad, la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:17-19).