DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


¡El poder de mi oración!

Día 226

“Hizo también el altar del incienso, de madera de acacia; de un codo su longitud, y de otro codo su anchura; era cuadrado, y su altura de dos codos; y sus cuernos de la misma pieza. Y lo cubrió de oro puro, su cubierta y sus paredes alrededor, y sus cuernos, y le hizo una cornisa de oro alrededor” (Éxodo 37:25-26).
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Lecturas adicionales:

    Lucas 1:11; Romanos 8:34; 2 Corintios 2:14-17; Hebreos 7:25;  Apocalipsis 5:8; 8:3-4.  
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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En el altar del incienso el sacerdote ofrecía un olor grato a Dios y al mismo tiempo el pueblo oraba afuera del tabernáculo. Éste representa a Jesús (el Sumo Sacerdote) llevando nuestras oraciones (olor grato) a Dios: “conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó [a Zacarías] en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor. Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso” (Lucas 1:9-10).

Hoy el Señor Jesucristo está en la presencia de Dios intercediendo por nosotros. Él toma nuestras oraciones, las coloca dentro del marco de la voluntad de Dios y se las presenta a Dios: “... Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno… para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17:20-21).

Hoy hagamos una lista de aquellos que no conocen a Dios. Oremos por la salvación de ellos. Jesucristo tomará nuestras oraciones e intercederá al Padre por ellos. A su vez, el Padre enviará el Espíritu Santo a hablar al corazón de aquellos por los que oramos: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado” (Juan 16:7-11).

Hoy oro para que Dios nos ayude a ver lo importante que son nuestras oraciones, especialmente por aquellos que no conocen a Cristo.