DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


“Mi pequeñita luz, la dejaré brillar, brillará…”

Día 225

  “Hizo asimismo el candelero de oro puro, labrado a martillo; su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores eran de lo mismo” (Éxodo 37:17).
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Lecturas adicionales:

    Isaías 49:6; Daniel 2:22; Mateo 4:16; Lucas 1:79; Juan 1:8; 8:12; Filipenses 2:13,15
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Dios presenta el candelero como una figura del Señor Jesucristo que brillará en miles de corazones para alumbrar a las naciones: “Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones” (Isaías 42:6).

Simeón cuando ve a Jesús lo reconoce como la luz del mundo: “Porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; luz para revelación a los gentiles” (Lucas 2:30-32a).

Pablo testifica que Jesús es la luz del mundo: “Por lo cual, oh rey Agripa... que el Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles” (Hechos 26:19, 23).

Jesús por vivir en nosotros (la iglesia) nos convierte en millones y millones de luces que lo irradian a un mundo en tinieblas que desesperadamente busca la luz: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” (Mateo 5:14).
“... y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias” (Apocalipsis 1:20).
Los primeros creyentes reconocieron ser ellos mismos luz de las naciones al proclamar a Jesús el Salvador: “Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: ... Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra” (Hechos 13:46-47).

Hoy oro para que desde nuestro tabernáculo (nuestra vida) brille al mundo la luz de Jesús encendida en nuestro corazón.