DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Todo lo tomo literalmente

Día 218

“Moisés convocó a toda la congregación de los hijos de Israel y les dijo: Estas son las cosas que Jehová ha mandado que sean hechas... Y habló Moisés a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que Jehová ha mandado... Todo sabio de corazón de entre vosotros vendrá y hará todas las cosas que Jehová ha mandado...” (Éxodo 35:1, 4, 10. Leer vv. 20-21).
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Lecturas adicionales:

    Deuteronomio 5:32; 28:1;Josué 1:7; Lucas 6:46-49; Romanos 6:16.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Un líder toma literalmente lo que Dios le dice y lo cree: “Estas son las cosas que Jehová ha mandado que sean hechas... Y habló Moisés a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que Jehová ha mandado” (vv. 1, 4).
Un líder, al creer lo que Dios le dice, convoca a su pueblo y expone con exactitud lo que Dios le ha revelado: “Moisés convocó a toda la congregación de los hijos de Israel y les dijo” (v. 1).

Un líder advierte quiénes son sus discípulos, siervos-líderes, y sabe que éstos son personas sabias que seguirán los mandatos de Dios: “Todo sabio de corazón de entre vosotros vendrá y hará todas las cosas que Jehová ha mandado” (v. 10).

El resultado de la obediencia del líder (al escuchar a Dios, y comunicar fielmente el mensaje de Dios) es la respuesta obediente del pueblo al Espíritu de Dios que les habló a ellos por medio de su líder: “Y salió toda la congregación de los hijos de Israel de delante de Moisés. Y vino todo varón a quien su corazón estimuló, y todo aquel a quien su espíritu le dio voluntad, con ofrenda a Jehová para la obra del tabernáculo de reunión y para toda su obra, y para las sagradas vestiduras” (Éxodo 35:20-21).

El Señor Jesucristo nos enseña estos mismos principios: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace…” (Lucas 6:46-49).

Hoy oro para que escuchemos la voz de Dios (pasando tiempo con Él y con las Escrituras); oro para que entreguemos a nuestro pueblo lo que Dios nos ha dicho (pasando tiempo con nuestro pueblo). Y oro que nos gocemos al ver cómo nuestro pueblo obedece a Dios, debido a la fidelidad de nuestro mensaje.