DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


La clave de mi caja fuerte

Día 211

“Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés. Y viendo todo el pueblo la columna de nube que estaba a la puerta del tabernáculo, se levantaba cada uno a la puerta de su tienda y adoraba. Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo” (Éxodo 33:9-11).
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Lecturas adicionales:

    Génesis 16:13; Éxodo 19:20; 1 Corintios 2:9-10; 11:1; 2 Timoteo 2:2; Santiago 4:5.  
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Dios desea tener comunión con nosotros, quiere hablarnos. Tenemos que ir a Él, y esperarlo, ¡Él vendrá a nuestro encuentro!: “Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés... Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero” (Éxodo 33:9, 11a).

“La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto” (Salmo 25:14).

“Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:6-7).

Otros notarán que hemos estado ante la presencia de Dios: “Y viendo todo el pueblo la columna de nube que estaba a la puerta del tabernáculo, se levantaba cada uno a la puerta de su tienda y adoraba” (Éxodo 33:10).
“Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús” (Hechos 4:13).

Dios quiere los discípulos vean nuestro ejemplo, que conozcan a fondo nuestra vida, que quieran imitarnos, que participen a la par nuestra de la presencia de Dios: “Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo” (v. 11b).

Hoy oro para que podamos entrar a la presencia de Dios. Oro para que otros puedan saber, por nuestro carácter y testimonio, que hemos estado ante la presencia de Dios. Oro para que Dios nos dé discípulos a los cuales guiemos ante la presencia de Dios.