DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


La tarea menos grata del líder

Día 209

  “Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado? Y respondió Aarón: No se enoje mi señor; tú conoces al pueblo, que es inclinado a mal. Porque me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. Y yo les respondí: ¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y me lo dieron, y lo eché en el fuego, y salió este becerro” (Éxodo 32:21-24).
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Lecturas adicionales:

    Levítico 19:17; Proverbio 28:23; Mateo 18:7; 2 Timoteo 4:2.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Un líder no puede pasar por alto el pecado de su compañero ministro: “Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado?” (v. 21).

Aunque un pueblo sea difícil de dirigir, no merece que los guiemos al pecado para sacarnos de encima la carga. Esto mata al líder y a su pueblo: “Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado?” (v. 21).
No hay excusa válida cuando hemos guiado a nuestro pueblo a desobedecer a Dios:
 
Las tres excusas inválidas de Aarón fueron:
1. Es un pueblo malo: (v. 22).
2. Me pidieron dioses y yo lo hice: (v. 23).
3. Estamos solos: (v. 23).
 
Aarón le echa la culpa a los demás: (ver Génesis 3:12).
La excusa de la conveniencia demuestra falta de autoridad, espiritualidad, y es una muestra de cobardía.
 
Algunas bases bíblicas para la amonestación:
Siempre debe tener su base en las Escrituras: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).

La amonestación debe ser con autoridad personal basada en el llamado de Dios a nosotros: “Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” (Tito 2:15).

La amonestación debe provenir de un corazón lleno de amor y compasión hacia los demás: “Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno” (Hechos 20:31).

Hoy oro para que Dios nos dé sabiduría cuando sea preciso confrontar a uno de nuestros compañeros que haya incurrido en pecado o se haya desviado de la misión del reino de Dios.