DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


¡Hermano, no pierda el control!

Día 208

“Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte. Y tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y lo dio a beber a los hijos de Israel” (Éxodo 32:19-20).
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Lecturas adicionales:

    Jueces 6:39; Salmo 2:12; Proverbio 11:4; Hechos 24:25; 2 Timoteo 1:7; 2 Pedro 1:5-7.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Cómo seres humanos y líderes no podemos evitar la ira. Habrá situaciones ante las cuales responderemos con ira: “Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés...” (v. 19).

“Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones” (Mateo 21:12-13).

“Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo” (Efesios 4:26). Cuando nos airemos, debemos recordar que aunque la situación sea muy mala, estamos tratando con el pueblo de Dios y las cosas de Dios.

Como creyentes debemos recibir el Espíritu Santo para que nos dé su fruto. El dominio propio es parte del fruto del Espíritu: “En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas” (Gálatas 5:22-23, NVI).

Debemos tomar tiempo y seguir los procesos necesarios para destruir aquello que pudiera ser símbolo para desviar al pueblo de Dios de su misión. A Moisés le tomó un tiempo significativo deshacerse del ídolo: “Y tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y lo dio a beber a los hijos de Israel” (Éxodo 32:20).

Hoy oro para que Dios nos ayude a controlar nuestras emociones y a disciplinar nuestro temperamento cuando estemos en medio de situaciones muy difíciles.