DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


¡Se fue el agua!

Día 200

  “Habló más Jehová a Moisés, diciendo: Harás también una fuente de bronce, con su base de bronce, para lavar; y la colocarás entre el tabernáculo de reunión y el altar, y pondrás en ella agua. Y de ella se lavarán Aarón y sus hijos las manos y los pies. Cuando entren en el tabernáculo de reunión, se lavarán con agua, para que no mueran; y cuando se acerquen al altar para ministrar, para quemar la ofrenda encendida para Jehová, se lavarán las manos y los pies, para que no mueran. Y lo tendrán por estatuto perpetuo él y su descendencia por sus generaciones” (Éxodo 30:17-21).
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Lecturas adicionales:

    Mateo 5:8; 1 Juan 1:7, 9; 2:1.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Todo sacerdote debía mantenerse puro. Los sacerdotes debían lavarse las manos y los pies en señal de que todas las acciones de las manos y de los pies, debían ser puras (v. 19).

La consecuencia de la impureza ante la presencia de Dios es la muerte: “se lavarán las manos y los pies, para que no mueran” (vv. 20b, 21a).

¿Cómo se aplica esto a nosotros hoy? Jesucristo es nuestra fuente de bronce y agua que nos limpia: “[Jesucristo] nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” (Tito 3:5).

A medida que caminamos con Jesús, nos da su luz para que recibamos de Él continua limpieza: Jesús nos llena con su Santo Espíritu y nos hace fuentes de agua viva que demuestran quién es Él: “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (Juan 7:37-38).

La clave de nuestra relación con Dios es la vida de santidad; es decir, la limpieza y pureza continuas: “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño” (Salmo 24:3-4).

Hoy oro para que caminemos en la luz que Dios nos esté dando y así mantenernos puros. Oro para que corramos ante nuestro abogado Jesucristo en momentos de necesidad para que Él nos ayude a ser puros y limpios.