DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


¿Qué clase de compañeros tengo?  

Día 193

“Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros…? También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre. Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien…” (Éxodo 33:15-19. Leer hasta el v. 23).
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Lecturas adicionales:

    Salmos 19:1; 16:11; Eclesiastés 8:12;  Lamentaciones 2:19; Mateo 28:20; Juan 14:18-20; Hebreos 1:2-3.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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¿Qué puede evitar que nos desviemos del camino de Cristo? Moisés le pide a Dios que la presencia de Dios nunca abandone al pueblo de Israel: “sino en que tú andes con nosotros” (v. 16b).

La mejor promesa que podemos recibir de Dios es su compañía y presencia: “Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre” (v. 17).
Moisés se asegura de la compañía de Dios pidiéndole su gloria.

¿Cómo me aseguro yo de la compañía de Dios?: “Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria” (v. 18).
Necesitamos buscar su presencia y pedir su presencia a través de la oración. Aunque Él es omnipresente, necesitamos estar conscientes de su presencia y su gloria; y concentrándonos en Jesús: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14).

“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe...” (Hebreos 12:2).
Creyendo las promesas de Dios. Él prometió que nos daría su gloria: “La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno” (Juan 17:22).

“Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente” (Éxodo 33:19).

Hoy oro para que la gloria de Dios se pose sobre nosotros, para que Dios sea nuestro compañero, y nos aparte para Él y nos guarde de pecado.