DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Corazón tatuado

Día 188

“Y volvió Moisés y descendió del monte, trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de uno y otro lado estaban escritas. Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas” (Éxodo 32:15-16).
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Lecturas adicionales:

    Deuteronomio 27:10; Josué 1:7-8; Proverbio 3:1; Ezequiel 36:25-27; Juan 13:34.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Dios es el único que da la ley. La ley da testimonio del carácter de Dios: “trayendo en su mano las dos tablas del testimonio” (v. 15b). La ley de Dios es tan importante que Él mismo las escribe: “Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas” (v. 16).

Hoy Dios quiere seguir escribiendo su ley pero en nuestros corazones. Es una nueva ley, la ley del amor: “Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo” (Jeremías 31:33).

“El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Romanos 13:10).
Nosotros somos las nuevas tablas del testimonio en donde Cristo escribe con el Espíritu de Dios en nuestros corazones. Como cartas somos leídos por otros, quienes deben leer el amor de Dios en nuestra vida: “siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón” (2 Corintios 3:3).

“... Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

Mi oración hoy es que Dios escriba su ley en nuestros corazones. De esta manera, nuestra disposición a obedecerlo será interna y no por ninguna regulación externa. Seremos testimonio manifiesto de Cristo a otros.