DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


¡La libertad no es gratis!  

Día 181

“Habló también Jehová a Moisés, diciendo: Cuando tomes el número de los hijos de Israel conforme a la cuenta de ellos, cada uno dará a Jehová el rescate de su persona, cuando los cuentes, para que no haya en ellos mortandad cuando los hayas contado. Esto dará todo aquel que sea contado; medio siclo, conforme al siclo del santuario. El siclo es de veinte geras. La mitad de un siclo será la ofrenda a Jehová. Todo el que sea contado, de veinte años arriba, dará la ofrenda a Jehová. Ni el rico aumentará, ni el pobre disminuirá del medio siclo, cuando dieren la ofrenda a Jehová para hacer expiación por vuestras personas” (Éxodo 30:11-15).
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Lecturas adicionales:

    Mateo 20:28; Juan 3:16; Romanos 3:24; 1 Corintios 1:30; 1 Timoteo 2:6; Hebreos 9:12.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Dios ordena que cada israelita pague por el rescate que Dios proveyó al pueblo de Israel al libertarlos de Egipto. La palabra “rescate” significa: El acto de salvar a alguien de una condición de opresión o situación peligrosa a través de un autosacrificio o a cambio por algo: “cada uno dará a Jehová el rescate de su persona” (v. 12b).

El propósito principal del pago de rescate es para expiación. Expiación significa reparar el daño hecho por el pecado o por un error: “para hacer expiación por vuestras personas” (Éxodo 30:16). ¿Qué significa esto para nosotros hoy? Jesucristo es nuestro rescate: “... sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Pedro 1:18-19).

Dios dio lo más precioso que tenía y así, de una vez y por todas, darnos libertad total del pecado: “... fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir... con la sangre preciosa de Cristo” (vv. 18-19).

Jesús se identificó con nosotros e hizo el pago perfecto por nuestros pecados: “Por lo cual [Jesús] debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo” (Hebreos 2:17).

A diferencia de los israelitas, hoy no se nos exige un pago por nuestro rescate, porque ya lo pagó Jesús. Si no tenemos que pagar nada, entonces, ¿qué podemos hacer?: Entregarnos por completo en acción de gracias.

Hoy oro para que ofrezcamos nuestra vida a Dios.