DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Un sacrificio vivo y perfecto

Día 177

“Esto es lo que les harás para consagrarlos, para que sean mis sacerdotes: Toma un becerro de la vacada, y dos carneros sin defecto” (Éxodo 29:1).  
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    Romanos 12:12-14, 21; Efesios 5:2; Filipenses 2:16-18; Hebreos 13:15.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

Dios pide que se tomen dos carneros sin defecto y que se los sacrifiquen y se lo ofrezcan a Él para consagrar a sus sacerdotes.
Dios ofreció el máximo sacrificio por nosotros, su único Hijo, perfecto y santo [sin defecto], para que pudiéramos ser sus sacerdotes: “Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta” (Hebreos 13:12).

Ahora nosotros, racionalmente y en agradecimiento, debemos ofrecer todo lo que somos, nuestros gustos, nuestro futuro, nuestro presente, todo lo que tenemos, todo por completo, en una entera consagración a Jesús en agradecimiento por salvarnos y escogernos como real sacerdocio.

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:1-2).

¿Qué es lo que en realidad nos dice este pasaje de Romanos 12:1-2? Hoy muchas personas piensan que sus cuerpos y sus vidas les pertenecen y que pueden hacer lo que se les antoje con ellos. Pero fuimos comprados por sangre y nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo. Debemos guardar, proteger, cuidar y mantener nuestro cuerpo en pureza y santidad.

Hoy oro para que nuestra consagración a Jesús sea completa y para que cumplamos nuestro rol de sacerdotes como a Dios le agrada.