DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Muy, pero muy específico

Día 171

“Jehová habló a Moisés, diciendo: Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda... Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis” (Éxodo 25:1-2, 8-9).  
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Lecturas adicionales:

    Éxodo 22:21-22;23:25-27; Mateo 5:44; 28:18-20; Hechos 10:4-6.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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La clave es estar en la presencia de Dios y escucharlo: “Jehová habló a Moisés, diciendo:” (v. 1).

Lo que Dios nos dice, es para que se lo digamos a otros: “Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda” (v. 2a).
Notemos la belleza de nuestro Dios. Él no nos deja confundidos ni asustados tratando de adivinar qué es lo que Él quiere o cómo quiere que le agrademos. Él, como nuestro Dios, como nuestro Rey y Salvador, interactúa íntimamente con nosotros y nos da instrucciones específicas sobre cómo hacer las cosas y nos dice qué es lo que le agrada.

Dios nos revela su voluntad para que la pongamos en práctica en el momento en que la oímos: “Y harán un santuario para mí” (v. 8a). Dios nos pide que realicemos su voluntad con exactitud. Él no quiere que le quitemos o añadamos algo a su voluntad. Debemos ser rigurosos en hacer lo que Él nos pide: “Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis” (v. 9).

En este caso la obediencia a la voz de Dios trae como resultado su presencia en medio de su pueblo: “y habitaré en medio de ellos” (v. 8b).
Existen muchos mandatos en la Biblia que vienen con promesas (Éxodo 23:25-27) y necesitamos prestarles atención, tales como: “y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías” (Éxodo 23:15c); o, “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9:7).

Hoy oro para que escuchemos lo que Dios tiene para decirnos y para que lo pongamos en práctica de inmediato.