DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Ojo por ojo

Día 162

[Dios dijo:] “Estas son las leyes que les propondrás... Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe” (Éxodo 21:1, 23-25).
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Lecturas adicionales:

    Isaías 42:21; Juan 1:17; Gálatas 5:22-23; Romanos 8:2; 10:4; 5:20.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Dios hizo la ley, por lo tanto es buena. Jesucristo fue el cumplimiento de la ley. Al cumplirla no la anula, la realiza por nosotros. Es decir, debemos cumplir la ley: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir” (Mateo 5:17). Leyes como las citadas mantenían el orden social. Las leyes no eran para que los individuos se tomaran la ley y la aplicaran a su antojo.

Había un sistema de jueces (un sistema judicial). Hoy aún estamos bajo este sistema judicial, y las leyes que Dios le dio a Moisés son la base de la mayoría de los sistemas judiciales del mundo. Éstas no se hicieron para la venganza o la revancha privada, sino para no excederse en retribución al daño recibido: “Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente…” (Éxodo 21:23-25).
Dios utilizó la ley para entrenarnos y acercarnos a Cristo: “De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe” (Gálatas 3:24).

El cumplimiento de la ley es el amor. “El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Romanos 13:10).

¿Qué debemos hacer hoy si alguien nos daña de gravedad? Permitamos que el sistema judicial de nuestro país actúe, y dejemos los resultados al Señor: “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Romanos 12:19).

Hoy oro para que vivamos en la gracia, para la gracia y por la gracia. Oro para que vivamos según el amor y no según la ley.