DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Robándole al dueño de todas las cosas

Día 159

“No hurtarás” (Éxodo 20:15).
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Lecturas adicionales:

    Génesis 18:19; Levítico 19:15;  Oseas 4:1-3; Juan 10:10; Romanos 2:21; 2 Corintios 5:21; 9:10.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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 Este mandamiento es otra orden de Dios. Tenemos una sola opción ante esta orden: ¡Obedecerla!: “No hurtarás” (v. 15). A Dios se le puede hurtar. Malaquías lo expresa bien: “¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado” (Malaquías 3:8-9).
Jesús nos amonesta más allá del acto externo. Jesús nos amonesta a examinar nuestro corazón: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello”
(Mateo 23:23). Jesús no sólo nos pide que cumplamos el mandamiento, sino que nos exige “la justicia, la misericordia y la fe”.

La orden de diezmar, ofrendar (a misiones, al sostenimiento de nuestros líderes distritales, para ayudas de compasión, etc.) aún está vigente hoy: “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa...” (Malaquías 3:10).

Dios nos desafía a probarle con los diezmos y ofrendas, y promete bendecirnos si lo hacemos: “... y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde” (v. 10).

No sólo no debemos robar a Dios, además no debemos robarle a nadie. No podemos vivir en pecado y esperar que Dios nos bendiga. ¡Cumplamos con sus mandamientos!

Hoy oro para que examinemos nuestro corazón respecto al mandamiento de “no hurtarás” y actuemos según nos guíe el Señor.