DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


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Día 158

“No cometerás adulterio” (Éxodo 20:14).
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Lecturas adicionales:

    Salmo 31:23; 34:9; Romanos 1:7; 12:1-2; 1 Corintios 10:13; Hebreos 12:14.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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“Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mateo 5:27-29).

El mandamiento no es optativo. Debemos ¡obedecerlo!: “No cometerás adulterio” (Éxodo 20:14).
Jesús nos lleva más allá de la letra de la ley y de la acción y nos examina en la intención del corazón: “Oísteis que fue dicho... Pero yo os digo...” (vv. 27-28).

Jesús nos amonesta a examinar lo que hay en nuestro corazón: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer [o un hombre] para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (v. 28).

La consecuencia del adulterio (aún el adulterio en lo interior de nuestro corazón): “ya adulteró con ella en su corazón” (v. 28) “... todo tu cuerpo sea echado al infierno” (vv. 28-29). El problema no es la mirada, sino la intención de la mirada: “cualquiera que mira... para codiciarla[o]” (v. 28).

La clave para evitar el adulterio: La entera consagración de nuestro cuerpo: “Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno (v. 29).

Hoy oro para que sigamos honrando al Señor en toda área de nuestra vida. También oro por aquellos que estén en adulterio, para que se arrepientan y puedan ser restaurados.