DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


¡Honra a tu padre y a tu madre!

Día 156

“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da” (Éxodo 20:12).
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Lecturas adicionales:

    Deuteronomio 4:13; 5:6; Éxodo 15:26; Mateo 15:5-6.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Una orden no es opcional, debe cumplirse. Honrar según el diccionario es: manifestar aprecio, respeto, estima, consideración. Si Dios es el que da la orden, ésta tiene aún más peso: “Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado” (Deuteronomio 5:16a).

“Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa” (Efesios 6:2). La obediencia a este mandamiento conlleva claros beneficios: Dios cuidará nuestra vida: “... para que tus días se alarguen” (Éxodo 20:12); “... para que sean prolongados tus días” (Deuteronomio 5:16).

Dios promete provisión, un lugar dónde vivir: “... en la tierra que Jehová tu Dios te da” (Éxodo 20:12; Deuteronomio 5:16).

Siempre me llamó la atención que no dice que honremos a nuestros padres si son buenos, justos y amorosos, como todo hijo quisiera. Buenos o malos debemos honrarlos.
Dios promete un bienestar integral: “... para que te vaya bien” (Deuteronomio 5:16). La muerte –no sé si hoy la muerte física, pero seguro que la muerte eterna–, es la consecuencia de desobedecer este mandamiento: “Igualmente el que maldijere a su padre o a su madre, morirá” (Éxodo 21:17).

Para Dios, los padres tienen un valor altísimo. Aún así, Dios es el valor supremo: “El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí” (Mateo 10:37).

Hoy oro para que el amor de Dios en nuestra vida sea tal, que amemos a nuestros padres con alta estima. Si ellos no viven, oro para que nuestros hijos entiendan el mandamiento de honrar a padre y madre.