DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


¿Quién podrá oír mi necesidad y satisfacerla?

Día 15

“Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová” (Génesis 4:26).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    Hebreos 11:6; Josúe 9:14; 2 Samuel 5:19; 1 Crónicas 28:9; Salmo 9:1, 2; Salmo 143:8; Efesios 6:18
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

La invocación es un grito de desesperación en busca de ayuda, sabiendo que la persona a la que acudimos tiene la capacidad para conceder el pedido de nuestro corazón y satisfacer nuestra más profunda necesidad.

Muy temprano en la historia de la humanidad, las personas tomaron conciencia de que Dios, y sólo Dios, es quien puede dar plenitud y satisfacción al vacío que tenemos. Ya en el tiempo de Enos, “los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová”. La Biblia nos insta a: 1. Clamar a Dios: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3). 2. Invocar al Señor: “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13).

Vemos cómo Dios contesta una u otra vez las oraciones de su pueblo y muchas veces con grandes milagros y señales. “Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel”, Josué 10:14.

Nos sorprendemos de cómo Dios se manifestaba tangiblemente ante Moisés y otros, pero leemos que ellos hacían siempre lo que Dios les mandaba. Josué 11:15 dice: “De la manera que Jehová lo había mandado a Moisés su siervo, así Moisés lo mandó a Josué; y así Josué lo hizo, sin quitar palabra de todo lo que Jehová  había mandado a Moisés.”

Hoy, Dios también nos contesta a usted y a mí. Si lo buscamos de todo corazón, lo hallaremos. Invoquémoslo y clamemos para poder estar de continuo en su presencia haciendo nada más que su voluntad.