DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


“Jehová tu sanador”

Día 140

“Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó; y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador” (Éxodo 15:24-26).
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Lecturas adicionales:

    Salmos 103:3; 107:19-20;147:3; Jeremías 33:6; Mateo 8:17.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Si alguien murmura contra ti, la solución es clamar: “Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? Y Moisés clamó a Jehová” (vv. 24-25). “Clama a mí, y yo te responderé, y te mostraré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3).

Dios da la solución a la vida de amargura con el fruto de Sí mismo: “y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron” (v. 25).

La clave para mantenerse dulce es la obediencia a Dios: “Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó” (v. 25).

Obedecemos cuando prestamos atención a sus mandamientos: “Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios... y dieres oído a sus mandamientos...” (v. 26).

Obedecemos cuando ponemos en práctica sus mandamientos: “... e hicieres lo recto delante de sus ojos... y guardares todos sus estatutos” (v. 26).

El resultado es salud: “... ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti” (v. 26).

La clave es Dios, solo Dios: “... porque yo soy Jehová tu sanador” (v. 26).
“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:14-16).

Hoy oro para que Dios nos sane de cualquier dolencia, ya sea espiritual, física, relacional, institucional, laboral, psicológica. Jehová es nuestro sanador.