DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


No se vaya del mejor lugar

Día 14

“Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de los más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante... Salió, pues, Caín de delante de Jehová” (Génesis 4:4-5, 16).
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Lecturas adicionales:

    Deuteronomio 10:12; Deuteronomio 11:13-15; Deuteronomio 12:7; Salmo 37
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Salimos de la presencia del Señor cuando no le damos a Él lo mejor que tenemos. Abel le dio lo mejor. Caín sólo dio por compromiso, por religiosidad. ¿Qué sucede cuando salimos de la presencia de Dios?:

1. Caín se volvió un amargado. ¡Cuidado con la amargura! Es un síntoma de que estamos fuera de la presencia de Dios.

2. “Y se ensañó Caín en gran manera”. Ensañar significa airarse, irritarse, enfurecerse.

3. Caín no lo pudo ocultar: “Y decayó su semblante”. Tarde o temprano será obvio si estamos o no en la presencia de Dios. Dios quiere:

1. Una ofrenda completa. Él quiere que le entreguemos todo lo que somos, no por una emoción momentánea. Dios quiere que con toda nuestra cordura y razón le ofrezcamos voluntariamente todo lo que somos. Él quiere un culto verdadero: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Romanos 12:1). 2. Un semblante que irradie lo que tenemos dentro. Jesús es el mejor ejemplo de esto: “... Jesús tomó a Pedro, a Jacobo, y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz” (Mateo 17:1-2). 3.

Que nuestra ofrenda refleje la calidad de nuestra adoración: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren…” (Juan 4:23-24).