DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Obligatorio, Debemos Rendir Cuentas

Día 13

“Y Jehová Dios llamó al hombre [Adán], y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí” (Génesis 3:9-12).
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Lecturas adicionales:

    Apocalipsis 17:14; Apocalipsis 22:14; Apocalipsis 19:9; 1Juan 4:18-19.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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¿Qué sucedería si sonara el teléfono y alguien mencionara su nombre y dijera: “soy Dios”? “Y Jehová Dios llamó al hombre”.

La pregunta de Dios para nosotros es: “¿Dónde estás?” ¿Estás en el centro de mi voluntad? ¿Estás escondido o estás dispuesto a que Dios te examine? Él no se olvida de nosotros. ¡Dios nos llama! La respuesta de Adán es la típica, y nos representa a muchos:

“Tuve miedo”: de la justicia de Dios. “Estaba desnudo”: desamparado de la protección de Dios a expensas de la influencia del “maligno”. “Me escondí”: buscaba refugio de mi desventura y desnudez en donde no hay refugio. Otro tiene la culpa de mi desventura: no soy responsable de mis actos. Somos muy buenos en echarle la culpa a otros por nuestros problemas.

Muchas personas culpan de todo a los padres ó a su entorno ó a alguna experiencia muy dolorosa por la que hayan pasado. Pero la clave es volver a Dios, estar “en Cristo”. No quiere decir que con Jesús los problemas desaparecen, pero Él sí nos puede dar una paz que sobrepasa todo entendimiento.

Él nos llama a cada uno por nombre y nos ofrece el único camino por el cual sí podemos estar llenos de paz. Cada vez que nos alejamos de Él o de sus mandatos, nos llenamos de temor, quedamos desprotegidos y sintiéndonos culpables. Aceptemos nuestras faltas con humildad delante de Dios y confesémoslas a Él.

Él está dispuesto a perdonarnos a guiarnos, a transformarnos y renovarnos. Recibamos hoy su amor, su perdón y seamos llenos del Espíritu Santo. Estemos listos para cuando Él nos llame.