DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


La libertad

Día 126

“E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos. Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios” (Éxodo 12:35-36).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    Salmo 127:1-2; Hechos 4:29-31,33; 11:21; 16:14.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

Si no estamos marcados por la sangre, la muerte eterna es inevitable: “Y aconteció que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto... Y se levantó aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto” (vv. 29-30). Los que antes eran enemigos de Dios, ahora querían liberar a los seguidores de Dios: “Y los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos de la tierra; porque decían: Todos somos muertos” (v. 33).

Los egipcios patrocinaron la misión: “E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos. Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios” (vv. 35-36).

¡Dios cumplió su promesa!

Vemos cómo Dios cambió el corazón, la forma de pensar, la forma de actuar de los egipcios hacia su pueblo. Hay poder en Dios para cambiar no sólo nuestro corazón, sino el de las personas que nos rodean y aún el de naciones enteras. Leemos en Hechos 26:18: “para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”.

Hoy oro para que renovemos nuestra confianza en Dios, para que creamos en sus promesas y tengamos la seguridad de que Él las cumplirá.