DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Santa Cena

Día 125

“Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre. Y cuando entréis en la tierra que Jehová os dará, como prometió, guardaréis este rito. Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?, vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró” (Éxodo 12:24-27).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    Lucas 22:7; Juan 11:55; 1 Corintios 5:7; Hebreos 11:27-28.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

Jesús comenta sobre la pascua:
Vemos aquí la importancia de enseñar a nuestros hijos esta experiencia en donde los primogénitos fueron librados por la sangre del cordero para que también conozcan a Dios y le adoren.

“Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles. Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca! Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios. Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga. Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama” (Lucas 22:14-20).

No puedo pasar por alto el deseo de Jesús de comer con los discípulos esta cena antes de que lo crucifiquen. Creo que cada vez que vamos a tomar la Santa Cena, allí está Jesús deseoso de compartir con cada uno de nosotros ese momento sagrado, de comunión íntima, en donde recordamos su sacrificio, esa horrible muerte en la cruz, para perdonarnos, limpiarnos, santificarnos y presentarnos como justos delante del Padre. ¡Qué gran momento de interacción con Jesús y con los que están a la mesa participando del cuerpo y de la sangre de Cristo! ¡Puedo sentir ese fuerte y ardiente deseo cuando volvamos a tomar esta Santa Cena en su segunda venida!

Hoy oro para que proclamemos a las siguientes generaciones la libertad en Cristo que hemos recibido al ser redimidos por la sangre de Jesucristo.