DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


¿Cubierto por la sangre?

Día 124

“Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto” (Éxodo 12:13).
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Lecturas adicionales:

    Juan 6:54; 8:36; Romanos 3:25; 5:9; Efesios 1:7; Hebreos 9:28; 1 Pedro 1:2.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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1. La libertad de los hebreos requería el sacrificio de un cordero sin mancha: “El animal será sin defecto… (Éxodo 12:5). “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).
2. La libertad de los hebreos exigía que la casa estuviera marcada por la sangre del cordero: “Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas” (Éxodo 12:7). “Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad...” (v. 13). “Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados” (Mateo 26:28).
3. La libertad del pueblo de Israel le exigía estar en misión: “Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová” (Éxodo 12:11).
4. La clave para la libertad y la misión se encuentran en una Persona: “Yo Jehová” (v. 12c). “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).
5. La libertad y la misión son para todos los descendientes de Dios: “Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones...” (v. 14). “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19).

Hoy oro para que estemos conscientes que si no hemos sido lavados por la “sangre del Cordero”, moriremos eternamente, ya sea porque llegará el día del Señor o porque muramos.