DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Protegiendo nuestro corazón

Día 115

“Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es éste. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho” (Éxodo 8:19).
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Lecturas adicionales:

    Proverbios 4:23; 16:4; Lucas 11:20; Juan 7:38.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Aunque para nosotros es difícil de entender, Dios permite que se endurezca el corazón del Faraón. Sin embargo, Dios hace fracasar a los hechiceros, y éstos sí reconocen quién es Dios.

¡Gracias a Dios por Moisés y por Aarón que aunque aún no habían podido sacar al pueblo, seguían confiando en la palabra de Dios! Moisés y Aarón escuchan a Dios y obedecen al pie de la letra: “Entonces Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: “Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto. Y ellos lo hicieron así” (vv. 16-17a). “Y los hechiceros hicieron así también, para sacar piojos con sus encantamientos; pero no pudieron. Y hubo piojos tanto en los hombres como en las bestias... mas el corazón de Faraón se endureció” (vv. 18, 19b). Los hechiceros se vuelven “testigos del poder de Dios”. “Entonces los hechiceros dijeron a Faraón: Dedo de Dios es éste... y no los escuchó...” (v. 19).

Estemos atentos a nuestro corazón durante nuestro andar con Jesús: “El camino de los rectos se aparta del mal; su vida guarda el que guarda su camino. Antes del quebranto es la soberbia, y antes de la caída, la altivez de espíritu” (Proverbio 16:17-18).

Hoy, Dios sigue preparando a sus líderes para la gran misión de llevar a su pueblo a la Tierra Prometida: “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” (Hebreos 12:11).

Mi oración hoy es que Dios mueva el corazón de aquellos que se oponen a las obras poderosas de Dios. Que Dios nos utilice para que así sea.